martes, 30 de julio de 2013

Sobre el amor y la divulgación científica en este blog... y más allá

El amor en la entrada de un agujero de gusano: Alicia y Roberto están en diferentes galaxias, pero cada uno vive cerca de un agujero negro, y sus agujeros negros están conectados por un agujero de gusano. Si ambos saltan en sus agujeros negros, pueden disfrutar de la compañía del otro por un tiempo antes de conocer un trágico final. Imagen y epígrafe, crédito: Axxón noticias.

Vincular amor y ciencia en entradas de este blog, como ya lo hice varias veces, textual y gráficamente, seguramente que a los ojos de una gran fracción del mundo es visto como algo subestimable, ingenuo, infantil, desubicado y estúpido; indigno de ser calificado con "me gusta" en Facebook, ese Neo Gran Hermano que por donde pasa no vuelve a crecer la intimidad. Sin embargo, más allá de este blog, y en el más alto nivel de la especulación científica el amor aparece sin aviso una y otra vez cuando se tata de dar explicaciones, incluso académicas. Por ejemplo, en el nada fácil de entender, astrofísicamente hablando, artículo "El entrelazamiento y los agujeros de gusano" (publicado en la sección Noticias de Axxón) el tema del amor se hace presente sin vueltas, casi diría que melancólicamente (al menos en el epígrafe de la imagen de arriba), cuando por ejemplo se cita trabajos de "dos pesos pesados" de la física, el argentino Juan Maldacena, del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, y Leonard Susskind, de la Universidad de Stanford, California. Estas son algunas líneas del artículo:

"...¿Son divertidos los agujeros de gusano si no podemos pasar por ellos? La respuesta podría ser afirmativa si los dos agujeros negros están conectados por un agujero de gusano. Entonces Alicia en la Tierra y Roberto en Andrómeda se pueden reunir rápidamente si cada uno salta en un agujero negro cercano. Para agujeros negros de masa solar, Alicia y Roberto tendrán sólo 10 microsegundos para conocerse antes de llegar a su destino final en la singularidad. Pero si los agujeros negros son lo suficientemente grandes, Alicia y Roberto podrían tener una relación satisfactoria antes de su trágico final.
Esta observación se explota en el artículo reciente de Juan Maldacena y Lenny Susskind (M.S.) en el que se reconsidera el acertijo de AMPS (llamado así por Almheiri, Marolf, Polchinski y Sully). La versión breve de este tema es: mientras que las correlaciones clásicas pueden ser fácilmente compartidos por muchas partes, las correlaciones cuánticas son más difíciles de compartir. Si Roberto está muy entrelazado con Alicia, esto evita que sea capaz de entrelazarse con Carina, y si se entrelaza con Carina, en cambio, no se puede entrelazar con Alicia. Por eso decimos que el entrelazamiento es “monógamo”..."

Eso es todo, en defensa del amor en la divulgación científica. Pero no es suficiente, claro. Después de leer el artículo completo estarán quienes seguirán sosteniendo que vincular amor y ciencia o amor y divulgación científica es una estupidez y no hay Alicia, Carina y Robeto que valgan por más que ayuden a visualizar conceptos tan áridos y densos. ¡Y está bien que así sea! La pluralidad de interpretaciones u opiniones es saludable y recomendable para la sociedad, aleja la censura y nos previene del pensamiento único.

Posdata:



Sugerencia: para quienes estén en condiciones de profundizar y tengan el suficiente background teórico sobre este complejisimo tema les recomiendao el artículo "Qué pasa al entrar en un agujero negro" en uno de los sitios más serios que existe: "Francis (th)E mule Science's News. La Ciencia de la Mula Francis. Relatos breves sobre Ciencia, Tecnología y sobre la Vida Misma".
La imagen pertenece al blog de Francis.

domingo, 28 de julio de 2013

"El café como laboratorio de la mente"



El señor que aparece en la foto que ilustra esta entrada soy yo.

Así que lo que ustedes están viendo por primera vez en la historia de este blog es ni más menos que el otro lado del espejo, o del escenario o de la pantalla, en cualquier caso el resultado será el mismo. Pero no estoy apareciendo por aparecer, "a lo Facebook". Esa imagen tiene que ver con el tema de esta entrada.

En la foto son las 18.30 del sábado 27 de julio de 2013 en Walkiria resto bar, frente al bosque de la quinta presidencial (ahora saben del escenario más de lo que la foto muestra). Como siempre, estoy trabajando de espaldas al televisor, a veces las herramientas son el papel y el lápiz, esta vez son la notebook y la conexión wi-fi. Pero en ese momento, las 18.30, en Cinecanal comenzaba la escena del streap tease de Jamie Lee Curtis en Mentiras verdaderas, así que hice un irresistible alto en el camino para espiar la imperdible escena. Y eso es lo que registré en la foto: ahí estoy yo, de espaldas al televisor, girando la cabeza casi como Linda Blair en El exorcista para seguir en detalle los acontecimientos en la pantalla.

Ustedes se preguntarán a que viene todo esto. Bueno, si no fuera por un acontecimiento fortuito, que conectó mi lugar de trabajo en el mundo, el blog, la divulgaciín de la ciencia, el café y Leonardo Moledo, no me hubiera sentido empujado a contar esto. Empecemos por el principio:

En la página 196 del fascículo 13 (de un total de 40) de la "Historia de las ideas científicas. De Tales de Mileto a la máquina de Dios", titulado "La revolución científica (II): La derrota del círculo", su autor, Leonardo Moledo, se sale de órbita -ustedes lean "de contexto"- y se pasa justamente al otro lado del espejo, o del fascículo y hace una inesperada e inusual (para lo que suelen ser los textos de divulgación) revelación personal. Lo transcribo literal:

"...el café como lugar de reunión, el cafetín como inspiración del tango y discutible universidad del barrio; el café como refugio de la bohemia; el café como laboratorio de la mente. Estos fascículos se escribieron en un café, sin ir más lejos..."

Y como rúbrica final de esa "confesión", en la última, última, ¡última! línea, de la última, última, ¡última! columna, al filo del índice, en el fascículo 40, escribe Moledo, al más puro estilo novelista (Faulkner, Eco, Joyce, Conrad tal vez) que especifica lugar y fecha de finalización de su obra: "La Orquídea, 16 de julio de 2013". ¡La Orquídea! Conozco ese bar, estuve ahí, mucha madera y escasez de plástico. Las criaturas primitivas como yo, cuya existencia se remonta al Carbonífero, agradecemos esa clase de materiales en el planeta café.

En realidad en todo esto no hay nada nuevo bajo el sol, es interminable la lista de conocidos escritores, poetas y periodistas y de la legión de personas anónimas que adoptaron el café como su lugar en el mundo para trabajar, investigar o crear, así que no pretendo con mi historia sorprender a nadie. Pero esta es mi gran oportunidad para citar, sin salirme de contexto, a tres muchachos del café, que allá por 1684 hicieron historia de la grande en la ciencia, durante sus reuniones en uno de esos reductos. Me refiero a Robert Hooke (presidente de la Royal Society de Londres), Christopher Wren (científico y arquitecto) y Edmund Halley (sí, el del cometa Halley, porque fue él quien descubrió que el cometa volvería... y volvió). De esas largas reuniones de café sumadas al intercambio de información con un tal Isaac Newton emergerían la gravitación universal y los Principia.

Y para terminar cerremos el círculo volviendo a las palabras de Moledo, cuando habla del café "como laboratorio de la mente". Eso sí que es dar en el blanco. Al menos para mí. Uno está sentado solo, completamente solo frente a la mesa de cuatro lados del café, que se ha transfigurado, y en ese momento es el universo, donde todo es posible: la serenidad y el abismo, Cuatro lados, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos presocráticos (tierra, aire, agua y fuego), cuatro fuerzas básicas (todavía irreconciliables entre ellas), el escenario de duras batallas personales. Contra el papel en blanco por ejemplo, contra el resfrío, contra el zapping de la mente, sí, porque el zapping no vino con la tele, siempre existió. Uno está concentrado resolviendo el texto de divulgación, o una viñeta científica y de pronto ¡Zás! la mente se va de frecuencia una y otra vez, y en medio del café y las medias lunas va y viene entre recuerdos buenos y malos, dolorosas pérdidas afectivas, preocupaciones financieras, impronunciables deseos insatisfechos, la incertidumbre del futuro, la soledad que muerde. Y no es fácil regresar al perdido estado de conciencia inicial del que fuimos abducidos.

Pero me temo que ya hablé demasiado. Son las 20.10 del domingo 28 de julio de 2013 en Walkiria resto bar, a mis espaldas están jugando River y Racing. Voy a subir esto al blog así como ha quedado y después regresaré a mi trabajo...

Ratones de laboratorio en el ring

Las mariposas del caos

Hoy las mariposas del caos son la ilustración de turno de la cabecera del blog.

jueves, 25 de julio de 2013

Ciencia y literatura exitosamente conectadas



De manera subrepticia, silenciosa y discreta, ciencia y literatura se conectan cada vez más frecuentemente. Hay cruces, mutuas colaboraciones y puentes tendidos de orilla a orilla. El 30 de marzo de 2013 la revista cultural Ñ tomó nota del tema y le dedicó un generoso espacio al mismo. En ese momento ni mencioné ni recomendé la publicación, por eso lo hago ahora. La revista presenta el cruce entre arte y ciencia, entre ficción y laboratorio, a través de tres interesantes artículos:

"Ideas: Narrar la ciencia", por Federcio Kukso. Otro cruce entre dos mundos de lo que somos y lo que hacemos: la ciencia y la literatura
"Ideas: Ciencia y ficción, un solo corazón, por Diego Golombek.
"Ideas: Hacia una cultura mestiza", por Eduardo Berti.

Ilustración de esta entrada: crédito Ñ.

miércoles, 24 de julio de 2013

Sobre Billiken, Anteojito y la Historia de las ideas científicas de Leonardo Moledo



Hoy se completaron los 40 fascículos de la "Historia de las ideas científicas. "De Tales de Mileto a la máquina de Dios"" de Leonardo Moledo (con dibujos de Milo Lockett) del diario Página 12. Es la primera vez que adquiero material de divulgación por entregas, y la verdad no me importa hacer esta apología.

El contenido está planteado por Moledo de una forma tan amena, aventurera, entrañable, coloquial, diáfana y sorprendente (sin perder ni en profundidad ni en concepto, doy fe) que fui llevado a un estado que no experimentaba desde la infancia. Allá lejos en el tiempo, cuando nuestros anhelos son modestos y relativamente fáciles de satisfacer, yo no veía la hora que llegara el sábado por la tarde, era el ansiado momento en que pasaba el canillita y dejaba el Billiken en mi casa. ¡Qué momento de felicidad!. Y después, con la aparición de Anteojito, se sumó la espera de los jueves con la misma sensación indescriptible de satisfacción y éxtasis cuando la revista estaba en mis manos. Esa es la experiencia que Moledo me hizo volver a vivir durante 40 esperados miércoles. Durante 40 idas a un kiosco me volví a sentír ese niño feliz con su ejemplar querido entre las manos, las mismas manos que abrazaron tantos Billíkenes y Anteojitos. O para ser más preciso: fueron 39 idas al kiosco, pues hubo una que no estuve en Buenos Aires y dejé encargado que me compraran el diario ese miércoles. Pero da lo mismo, la sensación del niño feliz la tuve cuando esa persona me dio el diario con el fascículo. A Gerardo Blanco me refiero, el responsable del gran blog Ultimas noticias del cosmos. Claro, haber vivido esta experiencia con esa intensidad de la infancia, sostenida dutrante 40 semanas, me lleva a preguntarme si realmente habré dejado de ser un niño...

Liata completa de la colección:

1 - Tales de Mileto: El hombre que inventó ciencia
2 - Ser o no ser
3 - Platón y Aristóteles
4 - La escuela de Aejandría
5 - La medicina: de Hipócrates a Galeno
6 - El asalto al cielo
7 - La ciencia en la Edad Media (I)
8 - La ciencia en la Edad Media (II)
9 - De la Edad Media al Renacimiento
10 - Del Renacimiento a la Revolución Científica
11 - El problema del movimiento
12 - La Revolución Científica I: El hombre que movió al mundo
13 - La Revolución Científica II: La derrota del círculo
14 - La Revolución Científica III: Galileo
15 - La Revolución Científica IV: El conflicto con la iglesia
16 - La Revolución Científica V: Hacedor de universos
17 - En busca de la certidumbre
18 - Los éxitos de la ciencia experimental
19 - Todos los fuegos el fuego: La Revolución Química
20 - Las ideas biológicas después de Harvey
21 - La ciencia de la Ilustración
22 - La luz, el calor, la electricidad
23 - La ciencia en el siglo XVIII: en búsqueda de la unidad
24 - La teoría de la evolución
25 - El mundo de los átomos en el siglo XIX
26 - El anhelo de la conservación y la ley de leyes
27 - Los rayos X y la radiactividad
28 - Las ideas biológicas en el siglo XIX
29 - El mapa y el territorio: las geometrías no euclidianas, el infinito y el éter
30 - Einstein y la Teoría de la Relatividad
31 - La teoría de la deriva continental y la estabilización de la geología
32 - La genética
33 - La mecánica cuántica
34 - La bomba atómica y la fisión nuclear
35 - La medicina científica entre la anestesia y los trasplantes
36 - El núcleo atómico y le modelo estándar
37 - En busca del origen
38 - Tecnología y Big Science
39 - La estructura del universo y la teoría del Big Bang
40 - La "máquina de Dios"

viernes, 19 de julio de 2013

Mientras me recupero de un resfrìo parecido al ataque de una quimera letal

8 nuevas viñetas, pero en el Proyecto Cientificom
Devastado por el el resfrío (en mis delirios creo haber visto pasar por la ventana un oso blanco que se detenía, me saludaba con la pata y seguía su camino. Obviamente no es posible porque estoy en un primer piso) en estos días no pude sostener el blog, pero pueden ver 8 nuevas viñetas de humor científico realizadas para el Proyecto #Cientificom de CONICET, distribuidas en cuatro módulos.

Y ahora las podés identificar rápido porque tienen el cartelito "NUEVO!" en rojo.

Alimentos (2)
Energía (2)
Agronomía (3)
Física y Química en la Medicina (1)

lunes, 15 de julio de 2013

Ciencia descarriada (ex "La ciencia no se rinde")


Si me preguntás por qué el cambio de nombre, eso lo hice para que en los días por venir el nombre y el tipo de contenidos se acerquen lo suficiente como para que nadie -con sus expectativas y opiniones- se caiga por la zanja del medio. Creo que Ciencia descarriada va a congeniar mejor con las entradas futuras que La ciencia no se rinde.
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