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martes, 25 de junio de 2013

Umberto Eco entre dos mundos


¿Encaja Umberto Eco en este blog? Creo que sí. Eco, por su visión y su obra, nos tiende un puente entre la ciencia y el arte y la literatura. En ese sentido, la  archiconocida novela "El nombre de la rosa" ha sido un exitoso caballo de Troya sin ruedas (que contó con el inestimable apoyo logístico de su versión fílmica), que logró atraer la atención hacia cierta problermática poco conocida para el público en general, sufrida por el lento y azaroso surgimiento de la ciencia en esa época que va de los siglos XIII a XVII, cuando la quema de Bruno y el hostigamiento y humillación de Galileo tuvieron lugar justo al final del "túnel", porque con él, con Galileo, se incia la ciencia moderna.
Si "El nombre de la rosa" no bastara para convencerse de lo dicho sobre Eco, sugiero darse una vuelta por su otra novela, "El péndulo de Foucault", novela que sin lugar a dudas leyó Dan Brown mucho antes de parir su "Código Da Vinci".

Esta semana, en la revista cultural Ñ se publica una entrevista a Eco que roza y profundiza algunas de estas cuestiones. Y a propósito de los puentes entre la ciencia y la gente, entre la ciencia y el arte y la literaratura, hay en esa entrevista unas palabras del filósofo que vale a pena citar:

“Yo estoy profundamente convencido de que el modo más natural a través del cual transmitimos el saber es narrativo”

Y enseguida nos cuenta:

“El momento inicial de la transmisión de un saber es siempre una historia. Un chico que le pregunta a su mamá qué es un tigre, si la madre no está loca o no es una profesora de zoología, no le responde: ‘Es un felino del orden de los mamíferos…’ Le dice, en cambio: ‘Es una bestia grande que se parece a un gato pero amarillo con rayas negras que anda por la selva y que cuando encuentra a un hombre lo destroza y se lo come…"

La entrevista se puede leer en:
Umberto Eco: “Dan Brown es un personaje mío”
Por Marina Artusa

domingo, 3 de marzo de 2013

Nuevas ilustraciones de aparición aleatoria cada vez que entrás al blog

Después de casi diez días muy complicados para quien escribe estas líneas este es el regreso, con algunos cambios de diseño de la cabecera. Y estas son las tres nuevas imágenes de aparición aleatoria cada vez que entrás al blog. Espero que te gusten, fueron hechas con dedicación y esmero:

sábado, 26 de enero de 2013

La tragedia del Doctor Frankestein (Un superclásico no solo de la literatura)

Dada la extrema sensibilidad que este tema provoca en los hinchas de futbol, para evitar quejas por falta de imparcialidad, va la viñeta en las dos versiones:

Versión para los Homo Monumentalis


Versión para los Homo Bomboneriensis

martes, 8 de enero de 2013

El último encuentro entre Umberto Eco y Kurt Vonnegut


El diálogo entablado entre Eco y Vonnegut en esta breve historieta sucedió realmente, según lo cuenta Eco en su artículo, citado arriba, "Adiós, Mr. Vonnegut".

viernes, 14 de diciembre de 2012

Nochebuena con 13 renos y pizza libre en Walkiria





En apariencia estas ilustraciones o viñetas publicitarias hechas para el resto bar Walkiria estarían fuera de rango para lo que es este blog, pero no es así. Motivo 1: Walkiria es uno de mis lugares en el mundo para crear y trabajar y mucho del material del blog ha sido gestado completo en ese resto bar. Motivo 2: Este no es un blog solo de humor gráfico ni cerrado al resto del universo de actividades humanas que lo rodea, más allá de la ciencia y la tecnología. Motivo 3: Desde el punto de vista adecuado y generoso, que ustedes sabrán encontrar en sus mentes y corazones, esto puede ser visto como más que fantasía, como ciencia ficción, y ahí ya estamos en el rango de este blog.

Si quieren tener la experiencia de compartir una mesa con estos simpáticos personajes, el año que viene para estas mismas fechas seguro que volverán. Así que les paso las coordenadas y las cibercoordenadas de Walkiria:

Av. Maipu 2198 esq. Villate - Olivos, Pcia. de Buenos Aires
Facebook Walkiria

viernes, 19 de octubre de 2012

Invitación a la lectura: "Historia Verdadera"... pero falsa

El siguiente trabajo, que ahora publico en este blog, no es inédito, pertenece a una serie de artículos que escribí y publiqué anteriormente, hace varios años, en mis propios webs y blogs.

La novela corta Historia Verdadera de Luciano de Samosata (125-¿181?) es una verdadera joya literaria, una lectura deliciosa en el marco de una visión de los cielos inocente pero aceptable para la época. Luciano fue contemporáneo de Tolomeo (85-165, o tal vez 100-170), el último gran astrónomo de Alejandría, partidario del sistema geocéntrico y autor de un importante tratado astronómico (Almagesto, en la traducción árabe).

Para algunos especialistas en ciencia ficción la Historia Verdadera de Luciano es considerada como la primera en su género, y salvando las distancias, claro, se podría decir que esta novela imaginativa y satírica es una combinación de Star Wars, Flash Gordon y películas de ciencia ficción clase B de los cincuenta.
Otros podrán argumentar y objetar con razón que considerarla de ciencia ficción es forzar demasiado las cosas, pero al margen de las controversias el hecho es que más allá de las etiquetas, Luciano apela a un recurso similar, típico de muchas de las mejores obras de ciencia ficción, esto es, utiliza como medio para sus fines las imposibilidades científicas y tecnológicas de su época (y otras todavía en pie) como los viajes aéreos y espaciales, el encuentro con otras especies inteligentes, la acción en ambientes absolutamente hostiles o imposibles para la vida como la luna y el sol... y sus fines, a través de ese recurso, son satirizar, cuestionar y poner al descubierto una sociedad tan alejada de las utopías, como cualquier otra -de cualquier época- que se precie de "civilizada".
En un despliegue de fantasía y sátira desbordante entonces, a la altura de cualquier relato contemporáneo que queramos confrontar con esta Historia Verdadera, casi dos veces milenaria, Luciano nos lleva de la mano a través de una inesperada y deliberada travesía, que se inicia en el aire y el "espacio exterior", para después finalizar en el mar y en tierra firme.
Un relato que casi se diría que es un desafio para guionistas y productores de cine contemporáneos. Solo falta que alguien acepte el guante y adapte la idea a nuestro tiempo. Al que lo haga, sociedades "civilizadas" para demoler a golpe de sátira, no le van a faltar...

Antes de iniciar esta "narración de la narración" les aclaro que para estar más cerca de la obra voy a intercalar fragmentos originales. La fuente que utilizo es la hermosa y excelente edición española (casi un librito objeto) de la "Colección Maldoror, las ediciones liberales, editorial labor s.a." (así, con minúscula, figuran impresos los nombres propios de los datos). Con un magnífico prólogo de Fernando Savater y una impecable traducción de José Alsina (catedrático de Filología griega de la Universidad de Barcelona) el libro contiene además el Diálogo de las hetairas, Prometeo o el Cáucaso y Timón o el misántropo. Y si me disculpan la obsesión, he resaltado en negrita aquellas palabras relacionadas con la astronomía.

martes, 16 de octubre de 2012

Robert Hutchings Goddard y el cerezo del fondo de su casa


19 de octubre de 1899, Worcester, Massachusetts, Estados Unidos. Robert Hutchings Goddard (1882-1945) es un adolescente de 17 años que tuvo que abandonar temporalmente la escuela secundaria a causa de su salud, pero se le permitió hacer algunas tareas que no le exigían gran esfuerzo. En ese hermoso día de otoño se trepó al cerezo en el fondo de su casa, con sierra y hacha, para podar algunas de las ramas. Hacía poco tiempo había leído La guerra de los mundos de H. G. Wells (1866-1846), un hecho que mucho después pensó que, probablemente, tuvo que ver con la extraordinaria experiencia que vivió ese día trepado al cerezo. En su juventud llevaba un diario. Esto es lo que escribió sobre lo que sucedió ese día:

"Mientras miraba hacia los campos del este imaginé qué maravilloso sería poder construir algún aparato que tuviera al menos la posibilidad de ascender hasta Marte, y qué aspecto tendría en pequeña escala si fuese enviado desde la pradera que se hallaba a sus pies... Me parecía que un peso grande alrededor de un eje horizontal, moviéndose más rápidamente arriba que abajo, podía suministrar el empuje ascendente en virtud de la mayor fuerza centrífuga en el extremo superior del recorrido. Era un muchacho diferente cuando descendí del árbol; por fin mi existencia había cobrado sentido".

"I have a dream"

Durante el resto de su vida Goddard festejó el 19 de octubre como un importante aniversario. Antes de subirse al cerezo las matemáticas le desagradaban, pero dos años después de esa experiencia, cuando pudo volver a la Escuela Secundaria Sur de Worcester como estudiante del segundo año, decidió que brillaría en física y matemáticas para alcanzar su objetivo. Se dedicaría a un proyecto que, salvo escasas excepciones, era considerado irrealizable para todos los hombres de su época. En 1904 se graduó con altos honores académicos. Su discurso de graduación, que tituló "Tomar las cosas por dadas", terminaba con estas palabras: "...el sueño de ayer es la esperanza de hoy y la realidad de mañana".

Después se graduó en el Instituto Politécnico de Worcester, también con altísimas calificaciones. Finalmente se doctoró en la Universidad de Clark en 1911, en la misma ciudad. Fue mientras estudiaba en esa universidad que comenzó a desarrollar la idea de un cohete de etapas múltiples que usara hidrógeno y oxígeno como combustible para vuelos interplanetarios.

Si te interesa tener un panorama más completo sobre Goddard, el contexto de su época y sus aportes a la astronáutica, se puede leer este otro artículo, también de mi auyoría: El señor de los cohetes.

Un agradecimiento y una fuente bibliográfica

Tengo que agradecer a mi padre, que un día lejano, cuando yo era adolescente, trajo a casa un librito de biografías de científicos titulado Sabios contemporáneos, de Edna Yost (1889-1971), que incluía la de Goddard, y que ha sido mi fuente bibliográfica principal para esta entrada (y la que cité de Universo a la vista). El humilde librito no es un e-book, está amarillento, las tapas rotas, pero el lomo está entero y orgulloso de conservar nítidamente el título del libro y el número 138 de la colección de divulgación científica y tecnológica a la que pertenece.
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